A la carretera


Otro puente festivo más que alimenta la frustración, el llanto y la muerte. Otro festivo en el que muchas casas se han quedado vacías, independientemente de las personas que habiten en su interior. No entiendo la dificultad de ser consciente, de ser consecuente, de ser precavido... mañana esa persona que tanto amas quizá no esté, o incluso tú que estás leyendo esta entrada. Rodeados de imprudentes, de malas personas y de tanto mal, ¿Crees que te podrás escapar?

Podemos echarle la culpa a políticos, instituciones, leyes, bares... pero todo el mundo sabe que esto se hace para quitar la culpa que nos pueda atormentar en un momento dado, porque sabemos que no lo hicimos bien, que fue un imprudente y podía haber matado a alguien. Todos sabemos que la culpa es nuestra y de nadie más, cada individuo con su mayoría de edad está dando a entender que sabe lo que hace, sin embargo las estadísticas dicen lo contrario. ¿Por qué los días de fiestas son días negros en tantos y tantos lugares?

¿Quieres correr con el coche? ¿Quieres experimentar que se siente al conducir estando bebido? ¿Quieres hacer alguna otra idiotez? Pues allá tú, pero sin poner en peligro a nadie. Es necesario que esas sensaciones que personalmente no comparto ¿tengan que afectar a la vida de otras muchas personas? Sin duda si esto es así, ya estamos todos muertos.

No es vivir el hacer algo aún sabiendo que puede morir alguien por esa acción, no es vivir el provocar dolor en casas y casas, no es vivir el leer esto y seguir haciendo tantas barbaridades sin sentido.